Eficiencia energética en edificios existentes y su ciclo

La eficiencia energética es un proceso de mejora continua, basado en cuatro etapas: medir, establecer bases, automatizar, y finalmente, controlar y mejorar. De esta manera obtenemos un enfoque estructurado que permitirá lograr los potenciales ahorros detectados.

1. Medición – Este es un paso imprescindible para poder entender en dónde nos encontramos, en dónde están los principales consumos, cuál es el patrón de consumo, etc. Su objetivo es saber dónde, cómo, cuándo y por qué consumimos energía. La medición inicial, junto con un servicio de consultoría, nos permite conocer el grado de eficiencia de las instalaciones, definir los principales ejes de mejora y estimar el potencial de ahorro existente para cada instalación en particular.

2. Establecer Bases – También es conocido como eficiencia energética pasiva, y consiste en la realización de acciones, como reemplazar viejos dispositivos por nuevos de bajo consumo (focos, motores, etc.), mejorar el aislamiento de las instalaciones y asegurar la fiabilidad de la calidad en su suministro. Acciones básicas que nos llevan a trabajar en un ambiente estable.

3. Automatizar – Cualquier elemento que consuma energía debe ser controlado de forma activa, para lograr ahorros constantes. La eficiencia energética activa no sólo puede lograrse con dispositivos de bajo consumo, sino con todo tipo de dispositivos de uso energético, por lo que, en este aspecto, el control es indispensable para alcanzar la máxima eficiencia.

4. Controlar y Mejorar – Sin supervisión, no es posible obtener información real, y sin ésta, se puede entrar en un proceso de degradación; es por ello que, para una gestión energética óptima, es necesario disponer de un sistema de supervisión que nos proporcione un flujo constante de información.

Vía inmobiliare.com

Comparte