En Galápagos está listo el primer aeropuerto ecológico del planeta

Desde el 15 de diciembre de este año empezará a operar de forma paulatina hasta su inauguración en marzo de 2013, el primer aeropuerto ecológico del mundo, que está localizado en Baltra, en las islas Galápagos.

La obra, que tiene un costo de $26 millones, fue ejecutada por la Corporación América (CA), grupo argentino que administra, además, los aeropuertos de Guayaquil, Zvartnots en Armenia, y Carrasco y Laguna del Sauce en Uruguay.

El objetivo de construir un aeropuerto de esta naturaleza fue con la intención de cambiar la infraestructura de la actual terminal y reemplazarla por otra construida con materiales de bajo impacto ambiental, dijo Ezequiel Barrenechea, presidente de Ecogal.

El trabajo comenzó hace 18 meses una vez aprobados los estudios de impacto ambiental y el Plan de Manejo Ambiental por el Ministerio de Ambiente y el Parque Nacional Galápagos.

Desde el 15 de diciembre, empieza un proceso de transición entre la terminal actual y la nueva. A partir de esa fecha parte de la actual terminal se la desarmará, reciclará e insertará en distintas formas en la terminal nueva.

Mediante esta tarea se cumple con el certificado de aeropuerto ecológico que fue entregado por la LEED (Leadership in Energy and Environmental Design, del U.S. Green Building Council) del Consejo Americano de Construcción Sustentable.

La obra comprende la terminal aeroportuaria, duplicación de la plataforma existente actualmente y pista de despegue y aterrizaje.

Esta nueva terminal plantea optimizar el acondicionamiento natural ahorrando el uso de energía para refrigeración, maximizar la iluminación natural en los espacios interiores e integrar sistemas de energías renovables basados en energía solar y eólica. Los techos del edificio fueron construidos con material refractario para reducir la temperatura interior. Las paredes están formadas con elementos y pinturas que necesitan poca iluminación. El agua que se utilice será reciclada y para reemplazar la energía eléctrica y la ventilación se empleará la luz solar y el viento.

El diseño de los desagües pluviales permitirá el control de calidad y cantidad de las descargas y se incorporarán colectores solares para calentar el agua. Además, los implementos para mezclar cemento y hormigón no tendrán químicos.

El edificio tendrá una superficie de 6.000 metros cuadrados. Se espera que funcione durante las horas en que se pueda utilizar la luz natural. Los aviones no podrán abastecerse de combustible para evitar la contaminación ambiental. El aeropuerto se levanta sobre un área de nueve mil metros cuadrados.

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