Falleció el paisajista John Hopkins a los 59 años

El arquitecto había diseñado el Parque Olímpico de Londres. Era un defensor pionero del diseño sustentable y abogó por el rol del paisaje como una parte esencial de la infraestructura ecológica.

John Hopkins, el arquitecto paisajista visionario responsable de la obra del Parque Olímpico de Londres, falleció súbitamente a la edad de 59 años.  Gran promotor de la construcción sustentable.

Pasó de su práctica privada a la Autoridad de Ejecución del Proyecto Olímpico (sus siglas en inglés, ODA) en 2007, como director de proyecto para parques y áreas públicas. En esta función, ideó la transformación de 200 hectáreas de terrenos post industriales contaminados en el este de Londres, en un parque ecológico modelo. Al mostrar un hábitat de humedales y prados floridos, cajas-nido para murciélagos y ejemplares de martín pescador, y hoteles temporarios, así como también hábitats que albergan nutrias, topos acuáticos, aviones zarpadores y reptiles, el parque fue el campus Olímpico con mayor biodiversidad que alguna vez fuera concebido, reparando años de abuso por parte de la industria pesada.

“Pensaba en el paisaje como una herramienta de trabajo,” dice su ex colega de la ODA, Phil Askew. “El Parque Olímpico no estaba así solo para tener una linda apariencia. Tenía que trabajar duro en los niveles de ecología y biodiversidad, enfrentando el efecto de calor urbano en la isla [el exceso de calor producido por las ciudades] y suministrando saneamiento. Tenía que ser un paisaje que funcionara en capas múltiples.”

El parque fue la culminación de años de trabajo en el este de Londres y en otros lugares. Hopkins había sido instrumental en proyectos tales como The Green Grid, un plan para conectar los parques existentes y los espacios abiertos junto con las “puntadas” cruciales, para formar una red verde transitable. También fue clave para continuar el desarrollo del proyecto de parques Thames Gateway, y peleó por la apertura de los cursos ocultos del río a través de la ciudad, como el Quaggy, en calidad de pro bono como activista y defensor de la comunidad.

Nacido en Liverpool, Hopkins estudió arquitectura paisajista en Thames Polytechnic (hoy Universidad de Greenwich), y fue a trabajar al exterior en la práctica pública y privada en Malasia, Australia y Hong Kong, antes de completar un máster en la Louisiana State University en 1986. De allí en adelante, siempre tuvo una fascinación por los EE.UU., donde vio que la práctica de la arquitectura paisajista estaba muy adelantada con respecto a Gran Bretaña. Recientemente, había regresado allí para asumir un cargo como docente en la Universidad de Pensilvania.

Conocido por sus medias rojas y un bigote sustantial, finamente acicalado, Hopkins le aportó una determinación de acero y una visión sin concesiones a cada proyecto que afrontó. Ambicioso e inflexible en sus convicciones, abogó por la causa de la arquitectura paisajista, una profesión sobre la cual pensaba que con frecuencia, había sido soslayada. “Los arquitectos paisajistas necesitan estar en el centro de cada proyecto, y así cada vez más,” dijo. “La biodiversidad y la vegetación necesitan funcionar más estrechamente en el corazón de cada equipo de diseño. Necesitamos ir hacia una infraestructura benigna.”

Se describió a sí mismo como un taoísta, cuyo significado para él era “ser parte del fluir, pero uno también puede afectar el fluir”. Estaba escribiendo un libro – The Global Garden, Ecological Economics and Infrastructure – que describiría su punto de vista acerca de “cómo podemos lograr paisajes hermosos y multifuncionales, para obtener agua, alimentos, energía, biodiversidad, materiales, transporte, residuos, equidad, salud humana y felicidad, basándonos en recursos naturales y culturales, y capacidad de servicios de ecosistema “.

Un partidario de la iniciativa One Planet Living, basada en 10 principios de sustentabilidad, respaldaba la idea de un nuevo modelo económico, viendo la incansable persecución de crecimiento como algo contrario a los recursos finitos del planeta y su distribución desigual. “Es la economía, estúpido”; es lo que nos está llevando a todos en la dirección incorrecta,” dijo en una entrevista para la publicación Landscape. “Medimos el PIB por la cantidad de objetos físicos puestos en el sistema. No le pone un costo a los recursos, a la contaminación, ni mide el bienestar. Tenemos que concentrarnos en la salud y el bienestar más que en aumentar los salarios.”

Enseñó mucho a lo largo de toda su carrera, una experiencia que alimentó su enfoque didáctico en la práctica. En la ODA, era conocido por dar charlas a equipos de diseño y contratistas, para explicar la importancia de los principios del paisajismo, “así la gente supo que había una razón más importante para lo que estaban haciendo, que no era solo por los Juegos Olímpicos,” como lo manifestó un colega.

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