La Cúpula del Reichstag: arquitectura sustentable 360

Se deseaba que la remodelación del edificio Reichstag fuese ejemplar por su respeto al medio ambiente. El sistema de calefacción y suministro eléctrico consta de una combinación de energía solar, ventilación mecánica, uso del suelo como almacén térmico, tecnología de cogeneración y aprovechamiento de materias primas renovables.

La cúpula del Reichstag es una cúpula de vidrio construida en lo alto del edificio del Reichstag en Berlín (Alemania). Fue diseñada por el arquitecto Norman Foster e intenta simbolizar la Reunificación alemana. La distintiva apariencia de la cúpula hacen que sea un prominente punto de referencia en Berlín.

Más de 300 m² de placas fotovoltaicas instaladas en el techo y dos generadores que funcionan con combustible biodiésel  satisfacen el 82% de las necesidades energéticas del Reichstag y los edificios públicos colindantes. En verano se usan dispositivos de refrigeración por absorción que generan frío a partir de parte del calor que emanan los motores. Otra parte de dicha energía térmica se utiliza para calentar a 70 °C agua bombeada desde un acuífero situado a 300 metros bajo el Reichstag. El agua se almacena posteriormente otra vez en el subsuelo y sirve para calentar el edificio en invierno. Otra reserva de agua, a 60 metros bajo tierra, guarda el frío del invierno y se utiliza para refrescar el edificio en días especialmente calurosos. Gracias a estos y a otros factores se consigue reducir las emisiones anuales de CO2 del Reichstag de 7.000 a entre 400 y 1.000 toneladas.

Sirve para la iluminación y ventilación de la sala de plenos, ubicada inmediatamente debajo. La luz solar se enfoca hacia el interior de la sala por medio de 360 espejos dispuestos formando un embudo gigante. Para evitar deslumbramientos y que la sala se recaliente cuando hay mucho sol, parte de los espejos pueden taparse con pantallas móviles controladas por ordenador. En el interior del embudo el aire ya usado es canalizado hacia la cúspide del edificio y expulsado por una abertura circular situada en el centro de la cúpula. Por el camino, este aire atraviesa un sistema que aprovecha la energía térmica residual. Un dispositivo justo debajo de la abertura recoge el agua de la lluvia.

La cúpula que se añadió durante las reformas se ha convertido en una atracción turística de primer nivel y en un símbolo de la ciudad. Posee un diámetro de 40 metros y una altura de 23,5 y pesa 800 toneladas. El punto más alto de la cúpula está a 47 metros, significativamente menos que en el diseño de Paul Wallot.

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