La NASA tiene el edificio más sustentable de Estados Unidos

La NASA ha inaugurado el edificio más sustentable de los Estados Unidos, que ha sido aprobado con el rango más alto de calificaciones de sustentabilidad: LEED Platinum.

“Imaginen trabajar en un edificio diseñado para estar en armonía con el medio ambiente. Un edificio donde uno pueda trabajar con la luz natural y respirar aire fresco; diseñado y construido con los estándares de LEED Platinum y decorado con materiales que son benéficos para tu salud”. Así describe la NASA su Sustainability Base (base de sustentabilidad), a la que han apodado “el próximo gran paso”. Sigue diciendo que sería un edificio tan inteligente e intuitivo que sabría exactamente cuánta energía estás usando y se adaptaría dependiendo del clima, de la estación y de los patrones de trabajo. “Fuera de este mundo, ¿no?”, preguntan. “Ya no”, responden.

Se trata de un edificio gubernamental que ha requerido de la tecnología de punta en sustentabilidad, y ha puesto a trabajar a los mejores ingenieros, en un edificio de más de 4500 metros cuadrados con forma de luna. Tiene la capacidad de reaccionar, al contar con miles de sensores inalámbricos que le permiten cambiar la temperatura, ante la cantidad de luz solar, viento, calor o frío que haga fuera y dentro del edificio. Genera más energía de la que consume, utilizando paneles solares y una pequeña turbina eólica, ayudadas por una Bloom Energy Box, que es una pila de combustible de última generación. También cuenta con un sistema para reciclar las aguas grises, que son las que son desechadas luego de usarse en los baños, por ejemplo. Es el mismo sistema diseñado para la Estación Espacial Internacional, que ayuda a reducir el consumo de agua en un 90 por ciento.

Fue diseñado por William McDonough + Partners, y costó 25 millones de dólares. Está ubicado en Moffet Field, en California. Fue construido desde cero para poder aprovechar al máximo la luz solar, la ventilación natural y la sombra que le aportaría el medio ambiente que lo rodea. Al ser estrecho le permite a la luz solar llegar al medio de cada piso, y el edificio entero está envuelto en una especie de exoesqueleto que puede proveerlo de sombra, mientras permite la entrada de luz de día y del aire fresco. Ese exoesqueleto también provee una estabilidad contra terremotos, a la vez que posibilitó el deshacerse de las columnas que suelen molestar en el diseño interior de los grandes edificios.

La NASA llama a la construcción de este edifico su última gran misión en la Tierra, esperemos que la misión sea emulada con el ejemplo, tanto en otros edificios públicos como en los privados.

Artículo original

Fotos vía Inhabitat

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