Premio a la Sustentabilidad

Locus Fund, una organización creada por Wang Shu -reciente ganador del Pritzker-, Jana Revedin y Sami Rintala, otorgó el Global Award for Sustainable Architecture 2012 (Premio Global a la Arquitectura Sustentable) el 13 de abril pasado, en la sede de la Ciudad de la Arquitectura y el Patrimonio, en París. El premio distingue anualmente a cinco profesionales sin distinción de mérito por desarrollar proyectos sustentables alrededor del mundo.

Uno de los ganadores fue Salma Samar Damluji por la reconstrucción de la ciudad fortaleza de Da’wan en las montañas de Hadramout, región oriental desértica del Yemen. Una de las características más salientes del emprendimiento fue que los artesanos del lugar levantaron los muros de la fortaleza y reforzaron los techos. Además, se capacitó a estudiantes yemenitas para que colaboraran en el proyecto.

Suriya Umpansiriratana, un artista tailandés devenido arquitecto, fue reconocido por su proyecto de un monasterio budista en plena selva tailandesa. La forma circular de las habitaciones obedece a una razón muy concreta: simboliza los tres tiempos que componen la jornada del monje.

Otro de los premiados fue el francés Philippe Madec, un arquitecto que trabaja hace más de 20 años en proyectos sustentables. Su renovación del museo arqueológico del Castillo de Mayenne tuvo la particularidad de respetar su vieja estructura.

Anne Feenstra creó un centro de recepción para los visitantes del parque nacional Band e Amir, a los pies de la montaña Hindou-Kouch en Afganistán. Utilizando la mano de obra de la comunidad local, construyó el edificio en tierra y ladrillos e inventó un doble vitraje como protección antisísmica.

Por su parte, los noruegos Andreas G. Gjersten y Yashar Hanstad de TYIN crearon una cooperativa de producción de canela que funciona como centro de formación de trabajadores de este cultivo. El edificio fue construido justamente con madera de canela.

Todos los proyectos fueron realizados con materiales autóctonos y utilizaron a los trabajadores locales como mano de obra, que aportaron su trabajo y su conocimiento sobre las características culturales del lugar. La distinción -que cuenta con el apoyo de GDF-Suez Foundation y está bajo el patronato de la UNESCO- reconoce desde el 2007 a aquellos arquitectos que hayan demostrado un acercamiento activo a diversas necesidades de la sociedad actual, como el uso racional de los recursos naturales, el acceso igualitario a una buena calidad de vida, la migración urbana y el futuro de los asentamientos precarios.

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