Valoran arquitectura y ecología de mayas

En Tikal, reportan los investigadores, los antiguos mayas colectaron, literalmente, toda el agua que caía en la superficie pavimentada o enlucida y la llevaron a reservorios hechos por el hombre.

Una serie de estructuras de roca, que incluye la presa más antigua elaborada en Tikal, Guatemala, es la clave para que la cultura maya pudiera albergar y mantener hasta 80 mil personas en el año 700 a.C.

Vernon Scarborough, investigador de la Universidad de Cincinnati, reporta en la más reciente edición de la revista PNAS que, para sustentar una población tan grande, garantizar el acceso al agua potable fue uno de los principales retos a resolver.

“Tener una población de entre 60 mil u 80 mil personas es demasiado y ellos se las arreglaron por más de mil 500 años en un ambiente tropical. Sus necesidades de recursos eran grandes, pero lo solucionaron sólo con herramientas de la edad de piedra para desarrollar cosas sofisticadas y duraderas”, explicó el especialista.

La recolección de agua y su almacenamiento fueron críticos en un ambiente donde las lluvias son temporales y los periodos extendidos de sequía son comunes. Así, los mayas cuidadosamente integraron las construcciones ambientales, plazas expansivas, caminos, edificios y canales, en un sistema de colección de agua y sistemas de manejo.

En Tikal, reportan los investigadores, los antiguos mayas colectaron, literalmente, toda el agua que caía en la superficie pavimentada o enlucida y la llevaron a reservorios hechos por el hombre. Adicionalmente, la ciudad enyesada, las superficies de la plaza y los canales estaban inclinados para hacer llegar el líquido de la lluvia hacia las presas.

De hecho, en el periodo Clásico (250-800 d.C) la presa (llamada Palacio de Presa) identificada por el equipo de especialistas fue construida para contener estas aguas que llegaban desde toda la ciudad, la cual es la segunda más grande de mesoamérica, después de la presa Purron, construida en el Valle de Tehuacán en México entre los años 250 y 400 d.C.

“Además de llamarla Palacio de Presa, también la llamamos calzada presa, pues la parte superior de la estructura sirve como un paso que une una parte de la ciudad con otra. Por un largo tiempo fue considerada una vía primaria. Sin embargo, nuestra investigación muestra que tenía un doble uso”, estimó Scarborough.

“Para purificar el agua que se deslizaba hacia los tanques del reservorio, los mayas utilizaron cajas de arena de cuarzo que servían como filtros de agua a la medida que eran enterrados en los reservorios”.

La arena de cuarzo no se encuentra de forma natural en el área de Tikal. Es decir, los mayas viajaban al menos 30 kilómetros para obtenerla y crear con ella los filtros de agua.

“Se trataba de un esfuerzo de transportación laborioso, lo que habla del valor que daban en el lugar al agua y su manejo”, añadió Nicholas Dunning, colaborador del estudio.

Los especialistas señalan que es muy probable que los sistemas de reserva y captación de agua fueran altamente adaptables y resistentes por mucho tiempo, lo que permitió a Tikal y a algunos otros centros sobrevivir en periodos de sequía, mientras que otros sitios debieron ser abandonados por la falta de lluvias.

Estas prácticas permitieron a Tikal sostener una densidad de población relativamente alta por varios siglos. Sin embargo, con el inicio de las sequías en el siglo nueve, el suministro del agua se redujo lo que generó un importante estrés en la base social y pudo contribuir a que la ciudad fuera abandonada.

 

Vía elgolfo.info

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